Cómo Metal Gear me ayudó en momentos trascendentales de mi vida

Esta es una historia personal, una historia de vida, una historia que demuestra como un videojuego puede alterar positivamente la vida de un ser humano; ese ser humano soy yo, y el día de hoy, el día que Metal Gear cumple 30 años de existir y evolucionar en este mundo, al igual que yo, les abro mi pecho y les escribo este codec, con el fin de que disfruten a mi lado y ojalá saquen algun aprendizaje de las enormes enseñanzas de vida que plasmó Hideo Kojima en su saga de Snake. Acá les presento: Cómo Metal Gear me ayudó en los momentos más trascendentales de mi vida. 

Identidad como ser humano, seguir la masa o ser el cambio.

Metal Gear básicamente es lo más importante que me ha pasado. En el colegio, como todo adolescente normal , tuve una crisis de identidad sobre quién era yo como ser humano y cual era mi papel en la vida. Veía a mi alrededor y el colegio resultaba ser como una forja de personas inhumanas pensando en como fastidiar a los demás, en lugar de forjar amistades y conocer el mundo a través de los ojos de las otras personas, ojos que nos pueden dar perspectivas nuevas y enriquecedoras.

La presión por ser igual que el montón era cada vez más fuerte, el de ser un adolescente tarado como el resto de mis compañeros para dejar de ser un blanco de bullying, hasta que por azares del destino, compré en lo que antiguamente se llamaba “Centro de Videojuegos” un título llamado Metal Gear Solid: The Twin Snakes, y en esos dos discos encontré más enseñanzas que las que cualquier cosa en el mundo, para ese momento, me pudo haber dado. Durante la trama del juego, mientras Snake es traicionado por Campbell y por Naomi, quienes son sus asesores en esta misión, nuestro protagonista sigue luchando por lo que él considera correcto, por detener la amenaza nuclear en lugar de entregarla a los Estados Unidos de América, y esa lección cambió mi vida. Podrá parecer ahora algo muy normal cuando se es adulto, pero en esas edades, yo no tenía nadie quien me enseñara eso, nada del entorno escolar, familiar ni social me enseñaban a defender lo correcto, por el contrario, parecía que la norma era “adáptese”.

Ver a Snake dándolo todo, inclusive siendo traicionado por las figuras en quien confiaba, solo ese hecho de seguir lo que su corazón le decía era lo correcto cambió mi vida; porque al final todos queremos ser importantes en esta sociedad, y  Solid se hace tan carga como su héroe Gray Fox, al punto de poder esquivar balas en la escena final del automóvil contra Liquid, tal cómo lo hacía Fox contra el Rex. Gray Fox es una figura súper importante en esta entrega, pues inclusive cuando el: Metal Gear Rex lo está aplastando contra la pared, y Liquid le dice que él es un zorro atrapado por un cazador de chacales, con sus últimas fuerzas le responde “Un zorro atrapado es más peligroso que cualquier chacal”, y destruye el radar de Rex, con lo que Snake, puede terminar de destruir a lo que parecía una enemigo invencible: el Metal Gear Rex; enemigo tan enorme y aparentemente invencible como lo es la presión social. Yo tenía muchos héroes en mi vida, como Spider-Man, y quería ser como ellos, no me refiero a columpiarme por las paredes, sino a luchar a pesar de la presión de las trabas que la vida coloca. Así que me di cuenta de que podía  llegar a ser cómo mi héroe, luchar por lo que consideraba justo a pesar de la presión, con ello, encontré la respuesta a mi pregunta existencial sobre “¿cómo encajar en la sociedad?”, y encontré que la respuesta era no hacerlo, y ello cambió el curso de mi vida. No me convertí en uno más de la masa, pude ser diferente sin avergonzarme de ello, al contrario, con mucho orgullo; y orgullo es una palabra que uno desconoce a esas edades.

Para colmo, inmediatamente después de conocer a Snake por Twin Snakes (ya que las entregas anteriores no las conocía); decidí investigar más acerca de este personaje y encontré que tenía una secuela: Metal Gear Solid: Sons of Liberty. Inmediatamente me hice la tarea a jugarlo y reafirmó más aún esa nueva dignidad que había adquirido como ser humano cuando uno de sus personajes, Raiden, su discípulo, no sólo se redime de su pasado sino que se da cuenta de que cualquier persona puede ser tan digno como Snake si se lo propone (el proyecto S3); con lo que me di cuenta de que no sólo podía aspirar a ser como él, sino que a cada momento yo me iba convirtiendo en un Snake a mi manera. Finalizando el cole, yo sentía mucho resentimiento por algunos de los patanes compañeros que habían, con Sons of Liberty aprendí que no es tanto culpa de ellos, es la sociedad competitiva e hipócrita donde vivimos (como explican Rose y Campbell Patriots antes de la pelea contra Solidus), la cual, por un lado te dice que eres especial pero por el otro te califica de manera numeral como si una persona fuera mejor que otra, además, te obliga a competir para ser el mejor pues el mercado laboral está saturado, lo que remueve la falsa ideología que todos somos iguales. Entonces, los adolescentes, siendo mal-educados por el sistema, tienden a eso, a competir por quién es el más fuerte, el más popular, el más agresor, el que más “ha apretado güilas”, el que más todo, tiene una necesidad enfermiza de destacar por las razones equivocadas, porque debe aplastar a la competencia.

Con Sons of Liberty, yo aprendí cada uno tiene la libertad de ser como quiere ser, y que mi papel es pasar la antorcha (como afirma el discurso final de Snake en ese juego), transmitirle a los que conozco todo lo bueno que pueda, pues la herencia no solo es física-genética, es social-mimética, y entre más cosas buenas hagamos, más la masa lo copia, y la agresión deja de ser normal para que con nuestro ejemplo, el honor y la dignidad pasen a ser la norma.  Sons of Liberty me ayudó a cristalizar aún más mi identidad cómo ser humano. Me di cuenta de que los héroes no eran sólo para admirarlos, sino que sirven para inspirarnos a ser héroes nosotros mismos. El proyecto S3 hizo efecto en mi, me convertí en una versión de Alejandro-Snake.

Conflictos existenciales de pareja

Las relaciones de pareja, cómo para todo adolescente, eran un caos para mí. Dos cosas influían, en primer lugar una baja autoestima y en segundo lugar que mi colegio tenía la particularidad de que a las mujeres se les endiosaba, haciendo ver a los hombres que teníamos que pasar por un infierno de vómito y sangre para obtener el afecto de ellas y con suerte un beso.  Para colmo, uno se enamora de las “guapas”. Hubo una chica guapa que me gustaba, se llamaba Laura, a esta chica yo empecé a cortejarla, y pues no me iba tan mal puesto que había adquirido un poco de valentía gracias a las lecciones de Kojima en sus Metal Gear. Empezamos a medio salir, pero a ella le daba vergüenza que la vieran conmigo, y pues, era porque ella era muy popular e imagino que le gustaba que otros chicos la estuvieran cortejando también. Cuando me dijo que nos podíamos ver únicamente los fines de semana y que en el cole no, yo me sentí muy mal y no supe responderle. Por suerte -o por destino- ese fin de semana estaba a punto de terminar el Metal Gear Solid 3: Snake Eater, con lo cual, Kojima me enseñó que no hay cosa más importante en la vida que la dignidad hacia uno mismo. En esta entrega la maestra de Naked Snake, The Boss, le enseña  que las ideologías son cambiantes, que esa es la única constante, que en un momento el bloque Soviético puede ser lo mejor que le haya pasado a Europa, y a al otro, puede ser el peor enemigo del mundo; no obstante, lo importante es siempre luchar por la misión en la que nosotros creemos, no en la misión que las ideologías impongan. The Boss, sacrifica su vida con el fin de evitar una guerra mundial. Al final, Naked Snake es presentado como un héroe de guerra, condecorado con múltiples medallas, y le solicitan que le de la mano al secretario de defensa de los Estados Unidos, Snake se niega y se va; demostrando saber que lo hecho por el gobierno está mal, y no lo va a aceptar inclusive frente al presidente de EE.UU. Y eso mismo hice yo, una “Snakezada”, me apreté los pantalones y por más que la chica estaba guapa y me gustaba mucho, decidí decirle que no aceptaba esa condición. Ella me dijo que yo me lo perdía, porque tenía muchos pretendientes por detrás, y me extendió la mano para decirme adiós, ¡no podía creer que tan similar era esa escena al final de Snake Eater!; en ese momento, imaginé una boina sobre mi cabeza, un traje de militar sobre mi cuerpo, un parche en mi ojo y la dejé con la mano flotando en el aire, di media vuelta y me fui con mi dignidad intacta, sabiendo lo que soy y lo que valgo.

Con tantas lecciones para mi vida, Metal Gear cada vez más y más se iba convirtiendo en parte de lo que soy ahora. Y para ese entonces, al pasado, me ayudaba mucho a vivir.

Saliendo del cole,tuve mi primera relación seria, y con ello también, mi primera catástrofe seria. La cosa es que todo iba muy bien en una relación de dos años y un poco más; hasta que yo me decidí  por dejar de trabajar y dedicarme totalmente a la universidad. La chica con la que estaba era muy demandante con respecto al tiempo. Yo le dije que no podríamos vernos tanto por el empeño que le iba a dedicar a la universidad, y ella dijo que sí pero en realidad no sentía ese sí, todos los días me abrumaba con oleadas de mensajes diciéndome que se sentía sola y muy aburrida. Mi confianza era tanta en ella que decidí presentarle a unos amigos con los cuales podía salir mientras yo estudiaba; hasta yo le daba el dinero a ella para que saliera con estos amigos (sí, yo sé que para tonto no se estudia). Con el tiempo, se enamoró de uno de estos amigos que tenía más dinero y tiempo libre que yo y me dio vuelta; al darme cuenta de que dio vuelta obviamente se terminó la relación, y ello me derrumbó por completo. La cosa es que este corte de relación me afectó inmensamente, al punto de que caí en un estado de tristeza durante seis meses en los cuales no hice nada más que estar en mi casa automasacrándome con preguntas sin respuesta y comparándome negativamente con el “amigo” que me la había “robado”, pues el era más galán, tenía más dinero y más tiempo que yo; me sentía un ser “inferior”. En diciembre de ese año, decidí despejar un poco mi mente jugando Metal Gear Solid: The Twin Snakes, y con ello nuevamente me cambió la vida positivamente y de manera extrema. En Twin Snakes, el enemigo es Liquid, el hermano gemelo de Snake. Bien, jugando el juego y haciendo analogías, me di cuenta de que el Metal Gear siempre se presenta como una máquina de guerra invencible, indestructible, impenetrable, completamente armada e impensable de derrotar, tal como veía yo mi tristeza, y que gracias a Gray Fox es que se puede ver quién es el enemigo detrás de ese problema impenetrable: el hermano gemelo que pilotea al Metal Gear Rex. Con ello, me di cuenta de que, tal vez, sacando a mi maestro interior podría vencer a ese problema indestructible que tenía en mi vida, y que al mismo tiempo Kojima lo presentaba como Liquid, el hermano gemelo, o sea, el reflejo de uno mismo. Me di cuenta de que lo que nos quería decir Kojima con esa lucha final: por más grande que parezca el problema, por dentro quién lo habita es uno mismo y con ese es con quien hay que lidiar, ese es el verdadero tamaño del enemigo, no es el gigante Metal Gear, soy yo el que controlo esa máquina monstruosa y solo yo le puedo dar fin enfrentándome a mí mismo.

Y más importante aún, me di cuenta de otra de las lecciones más importantes de mi vida: cuando Meryl y Snake van en la furgoneta saliendo del infierno que han vivido, Liquid los vuelve a perseguir; y ello hacía analogía perfecta con lo que me pasaba en ese momento de mi vida: cada vez que sentía que me sentía bien, de mejores ánimos y con ganas de salir adelante, otra vez volvían mis problemas, comparaciones y recuerdos a bajarme el ánimo. Snake ya estaba harto y cansado con lo complicado que se había puesto la situación; y entonces, con esa cara de que ya se va a rendir Meryl le grita: -Mira Snake, es la luz del día. O sea, sobre ese largo túnel había un cachito de luz que mostraba la salida, una pequeña esperanza y sólo había que seguir luchando un poco más aunque fuerzas ya no hubieran. Eso me cayó en el alma como el más cálido abrazo, al final de todo este dolor que sentía no tenía salida, había una luz si seguía luchando, y justamente eso hice, en ese momento recuerdo que lloraba como descocido porque por primera vez en seis meses sentí que era posible salir de mi problema. A partir de esa noche, viviendo al lado de la historia de Solid y de Kojima, mi tristeza se esfumó, me volvieron las ganas de volver a vivir la alegría y volver a amar.

Para cerrar con broche de oro, Naomi le dice a Snake que la vida no debe ser determinada por nuestra genética, sea lo que seamos debemos vivir. Y eso fue otra cosa que me levantó, puesto que yo me comparaba económica y físicamente como inferior frente al muchacho con el que esta ex me dio vuelta; y con esa lección de Naomi me di cuenta de que Snake, a pesar de ser el portador de los genes recesivos logró ser un héroe ( Liquid era el hermano que tenía los genes dominantes) puesto que a pesar de no tener tanto dinero ni ser tan “guapo” cómo ese tipo, no era inferior, solo era diferente, y con el potencial de seguir siendo un héroe, el que alguien me quisiera o no, no define mi valor dentro del la humanidad. Y para ponerle un listón celeste a ese broche dorado, el juego termina con la canción: “The best is yet to come”, con lo cual, lo único que le quedaba a mi vida era que viniera lo mejor. Mi tristeza desapareció al cien por ciento, y esa noche lloraba de felicidad porque un señor como Kojima había dedicado tanto esfuerzo y pasión para enseñarnos una lección de vida; lo sentí como un amigo lejano manejando un automóvil e invitándome a seguir luchando, ya que si lo hacía, podría ganarme vivir la luz que está al final del túnel.

 

Luego de esa experiencia, vino una chica más al final de mi época universitaria. Estaba a punto de graduarme, a mitad de semestre de uno de los cursos finales, y ya habíamos hecho planes para la graduación y habíamos ahorrado muchísimo para irnos de viaje luego de este evento. No obstante, la relación no llegó a más. Y todos esos planes que tenía para después de la obtención del título, se habían hecho polvo, pues ya hasta habíamos planeado un futuro después de ello. Sin embargo, ya mi corazón era fuerte por todas las enseñanzas de Kojima, y para esa ocasión, nuevamente gracias a la vida, estaba jugando Metal Gear Solid 4: Sons of Liberty, y en esta entrega, casi llegando al final, un personaje llamado Otacon queda devastado luego de que su amante lo traicionara; sin embargo, un viejo y ya curtido Snake le grita: –¡Vamos, tenemos que continuar con lo que vinimos a hacer en un principio: la misión!, y esto es importante pues para Otacon, Snake es su figura máxima, y lo respeta. Pues para mí también, y ello me saca de la estupidez que estaba en ese momento, desvalorizando todos mis años de sudor y sangre en la UCR por la ausencia de una mujer; que mi misión en la U era justamente eso, graduarme, y que la presencia o ausencia de alguien no iba a impedir mi misión, y mucho menos, restarle el gran valor que tenía culminarla. Mi misión estuvo clara y obtuve mi título con honores.

 

Sin importar las veces que te defrauden, debes seguir adelante con lo que crees.

Como han podido leer a través de este extenso artículo, siempre me he preocupado por ser una buena persona. Por ello, en algún momento de mi vida decidí pertenecer a una asociación de voluntariado de la cual me reservaré el nombre. Esta asociación, en un principio pintaba ser un excelente lugar, lleno de personas que buscan el bien de la comunidad como yo, honestos y decentes. Esta asociación, mediante una ideología filosófica busca también el crecimiento de sus miembros mediante el estudio comparado de las ciencias, filosofías y artes. Hasta el momento, todo suena excelente, las clases de filosofía son divertidas y el voluntariado muchísimo mejor.

Con los años, me voy dando cuenta de escándalos internos: dineros que no llegan a donde deben ser destinados, personas que se dejan el crédito por trabajos de otras, parejas que son infieles dentro de la misma asociación, jerarquías con políticas extrañas, técnicas psicológicamente llamadas “de terror” con las cuales convencen a las personas de que es más importante trabajar en la asociación que sus propios trabajos o estudios. Y lo peor no es eso, porque se podría decir que en cualquier lugar del mundo pasan estas cosas, el problema con este lugar es que exigía a sus miembros y gritaba a bombos y platillos que eran un lugar de personas decentes; lo que me causó ganas de vomitar la primera vez que empecé a desenmarañar toda esta corrupción interna.

Nuevamente,  esto resulta triste, pues por más de 4 años confié en que estaba en un lugar decente que hacía el bien de manera desinteresada, y uno termina de convencerse que la obscuridad llega hasta los lugares que dicen ser los más puros. Dejar esa asociación fue un golpe fuerte, pues es un golpe defraudante con tantos años de confianza, esfuerzo y dinero perdido. Por dicha, para ese entonces, tenía Metal Gear Solid: Portable Ops y Metal Gear Solid: Peace Walker. 

Portable Ops es un juego ambientado en las FARC colombianas, en este juego, Big Boss (Snake) conoce a unos soldados que dan la vida por su patria, pero la patria no da la vida por ellos y por eso fundan las una guerrilla muy similar a las FARC en la cual luchan por crear un Metal Gear y apoyar a Gene, un líder que les ha prometido apreciarlos como los soldados que son si siguen su guerra. Big Boss se encuentra en ese escenario y les enseña que está bien ser tan nobles guerreros, pero que deben luchar por la paz que creen por dentro, no por la guerra. Todo ello resulta similar a mi situación, un lugar por el que he dado la vida me defrauda y me enseña que se debe trabajar sin importar la corrupción. Así que, inspirado por Snake, decido armar una revolución y destapar el cúmulo de mentiras que yacían allí, y me llevé a un montón de miembros fuera conmigo.

ScreenHunter_660 Aug. 30 23.23

 

Peace Walker es una obra maestra, para mí, el mejor Metal Gear de toda la historia. Este nos lleva por el camino de Big Boss en cuanto a afianzarse como eterno luchador por la paz. Al final de Portable Ops, Snake se retira como soldado y no le importa el futuro de la humanidad, ya lo han defraudado muchas veces y sobrevive de pequeñeces. Sin embargo, lo colocan ante una situación distinta: defender a Costa Rica, un país sin ejército (así es, este juego se desarrolla en Costa Rica). Snake dice que va a colaborar un poco averiguando información, pero en los conflictos del mundo no se va a meter más. Sin embargo, conforme avanza la historia, él va conociendo la situación del país, de como unos guerreros nicaraguenese fueros sacados de sus tierras, y de la situación mundial. Por ello, decide tomar cartas en el asunto y seguir salvando a la humanidad de la amenaza que representan Zero y Metal Gear. Al final, Snake se da cuenta de que todo su camino ha valido la pena, porque gracias a lo que hizo en Metal Gear Solid 3, gracias a ese gran acto de dignidad pudo detener una guerra nuclear; y gracias a todo lo que sabe y su amor a la misión enseñada por su mentora The Boss, hacen el sacrificio máximo y detienen al Metal Gear. Al final, Big Boss sabe a quien su lealtad debe, a las enseñanzas de su maestra, a amar a la humanidad.

De igual manera, yo tomé esa enseñanza y la apliqué a mi vida. Ahora no estoy en ninguna asociación de voluntariado, sin embargo, patrocino a niños del PANI, patrocino a Territorio de Zaguates y colaboro en cuanta pequeña cosa pueda como entrega de víveres, limpieza de ríos o siembra de árboles con el fin de cumplir mi misión, esa misión que siempre tuve desde adolescente: ser leal a quien soy yo.

 

 

En fin, espero les haya agradado este extenso camino y esta apertura a íntimas experiencias personales y psicológicas entre un juego y yo; también espero que no me juzguen por ello pues cada cual tiene un camino de vida distinto. El objetivo de este artículo es celebrar la gran obra de Kojima, y demostrar su enorme trascendencia en el mundo de los videojuegos no solo siendo innovador, sino, una saga llena de enseñanzas para la vida. Enseñanzas que tal vez usted tuvo la suerte de tener, pero yo no, y si hay algo manejando los hilos del destino, le estaré eternamente agradecido por haberme presentado a Kojima y por haberme puesto por primera vez en mis manos Twin Snakes, lo que representará para siempre un antes y un después en mi vida: un hombre nuevo.

Alejandro Vega Hernández

Alejandro Vega Hernández

Profesor de Español de Secundaria. Amante de los juegos de pelea, pero malísimo en todos ellos porque ya no le queda tiempo para entrenar como en su adolescencia. La saga Metal Gear le ha llegado a calar tanto en el alma que procura ser un héroe cotidiano en cada cosa que realiza.

Recomendado para vos

Optimization WordPress Plugins & Solutions by W3 EDGE